La Nirva vuelve a funcionar como cooperativa
Por Administrator · · 4 min de lectura
Si de costumbres argentinas se trata, no hay ningún tipo de duda que los alfajores son un sello nacional de fabricación. Con un competitivo mercado interno, integrado por destacadas marcas que llevan su producto al mundo representando la producción local.
Entre las destacadas fábricas de alfajores del país se encuentra La Nirva, un alfajor de larga historia dentro del consumo argentino pero que hace ya un año se encontraba en una situación difícil en el plano económico.
La empresa cuya sede se encuentra situada en la localidad de Lomas del Mirador, partido de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires, atravesó momentos delicados a partir de las deudas de salarios. Problemática que todavía se mantiene.
La novedad es que los más de 50 trabajadores de La Nirva recibieron la habilitación correspondiente de parte del INAES para poder volver a funcionar, ahora constituida como una entidad cooperativa.
A través de sus redes sociales, los trabajadores de La Nirva comentaron: “Los compañeros de La Nirva estamos llenos de emociones porque ya somos cooperativa. Nos costó empezar este camino de lucha del que no teníamos experiencia, todo nuevo para cada uno de nosotros. Pasamos días de incertidumbre sin saber qué iba a pasar. Que nos digan que luchar no sirve”.
Por su parte, en diálogo con el medio local “El1 Digital”, agregaron: “Empezamos desde fines de abril a juntarnos en la fábrica, acampamos en la puerta a la espera de una solución. En julio, iniciamos los trámites para funcionar como cooperativa y, hace una semana, nos informaron que ya estaba la autorización”.
“Mantenemos diálogo con los antiguos dueños a través del Ministerio de Trabajo bonaerense, pero solo nos dieron promesas de pago de un 15 por ciento de la deuda, en primera instancia, y, luego, en cuotas que no se definieron. Parecía imposible, pero, hoy, La Nirva produce por cada trabajador que la puso a funcionar, sin patrón”.
La fábrica La Nirva volverá a funcionar como una cooperativa La tradicional fábrica de alfajores del conurbano de la provincia de Buenos Aires volvió a ponerse en marcha conformada como una cooperativa. Los ex dueños todavía mantienen una deuda con sus empleados. Si de costumbres argentinas se trata, no hay ningún tipo de duda que los alfajores son un sello nacional de fabricación. Con un competitivo mercado interno, integrado por destacadas marcas que llevan su producto al mundo representando la producción local. Entre las destacadas fábricas de alfajores del país se encuentra La Nirva, un alfajor de larga historia dentro del consumo argentino pero que hace ya un año se encontraba en una situación difícil en el plano económico. La empresa cuya sede se encuentra situada en la localidad de Lomas del Mirador, partido de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires, atravesó momentos delicados a partir de las deudas de salarios. Problemática que todavía se mantiene. La novedad es que los más de 50 trabajadores de La Nirva recibieron la habilitación correspondiente de parte del INAES para poder volver a funcionar, ahora constituida como una entidad cooperativa. A través de sus redes sociales, los trabajadores de La Nirva comentaron: “Los compañeros de La Nirva estamos llenos de emociones porque ya somos cooperativa. Nos costó empezar este camino de lucha del que no teníamos experiencia, todo nuevo para cada uno de nosotros. Pasamos días de incertidumbre sin saber qué iba a pasar. Que nos digan que luchar no sirve”. Por su parte, en diálogo con el medio local “El1 Digital”, agregaron: “Empezamos desde fines de abril a juntarnos en la fábrica, acampamos en la puerta a la espera de una solución. En julio, iniciamos los trámites para funcionar como cooperativa y, hace una semana, nos informaron que ya estaba la autorización”. “Mantenemos diálogo con los antiguos dueños a través del Ministerio de Trabajo bonaerense, pero solo nos dieron promesas de pago de un 15 por ciento de la deuda, en primera instancia, y, luego, en cuotas que no se definieron. Parecía imposible, pero, hoy, La Nirva produce por cada trabajador que la puso a funcionar, sin patrón”.