La UNCuyo pone en valor el aporte de las cooperativas al desarrollo social y económico
La rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, Adriana García, destacó la relevancia de la organización colectiva en el escenario actual. Su mirada abre el debate sobre el papel de las universidades públicas en el acompañamiento de las experiencias de la economía social y solidaria.
Por Diego · · 2 min de lectura
La perspectiva de la titular de la universidad mendocina pone en primer plano la capacidad de las organizaciones colectivas para generar respuestas a necesidades compartidas y construir alternativas desde el compromiso de sus integrantes.
En este escenario, las instituciones educativas tienen la posibilidad de aportar herramientas de formación, investigación y asistencia técnica que contribuyan al fortalecimiento de las entidades cooperativas. La articulación entre el ámbito académico y las organizaciones permite, además, vincular la producción de conocimientos con las realidades productivas y sociales de cada territorio.
El conocimiento como herramienta de transformación
La UNCuyo cuenta con una trayectoria de vinculación con distintos sectores de la comunidad mendocina. Bajo la conducción de García y de la vicerrectora Ana María Sisti, la institución se propone profundizar su relación con el entramado productivo y ampliar la transferencia de conocimientos hacia la sociedad.
Esa vinculación representa una oportunidad para las cooperativas, que pueden encontrar en las universidades espacios de capacitación, intercambio de experiencias y desarrollo de iniciativas. Al mismo tiempo, las entidades aportan conocimientos construidos a partir de su actividad cotidiana y de su relación directa con las comunidades.
El desafío consiste en consolidar canales de colaboración que permitan aprovechar las capacidades de ambas partes y promover proyectos con impacto social y territorial.
Cooperativismo y desarrollo local
La economía social y solidaria reúne experiencias diversas que combinan la actividad económica con la participación democrática y la gestión colectiva. Su desarrollo requiere condiciones que favorezcan la continuidad de los proyectos, el acceso a conocimientos y la formación de quienes participan en las organizaciones.
En ese marco, el acercamiento entre el sistema universitario y el movimiento cooperativo puede contribuir a fortalecer las capacidades de gestión y a generar nuevas respuestas frente a las necesidades locales.
La reflexión de García invita a considerar al cooperativismo no solo como una modalidad de organización del trabajo, sino también como un actor que puede contribuir al desarrollo de las comunidades y a la construcción de alternativas económicas con participación social.
Fuente: Enolife.