El cooperativismo internacional se fortalece y renueva su compromiso frente a las crisis globales
Desde Panamá, la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) exhibió el crecimiento de su representación mundial y la participación argentina en distintos espacios sectoriales. Carlos Mansilla destacó el papel de las cooperativas como herramientas concretas para atender necesidades sociales y construir una economía más justa y sostenible.
Por Diego · · 4 min de lectura
Una red cooperativa con presencia en más de un centenar de países
El movimiento cooperativo internacional atraviesa una etapa de expansión institucional. La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) cuenta actualmente con 336 organizaciones miembros, distribuidas en 106 países, una cifra que representa el registro más elevado de su historia.
La Asamblea Electoral y la Conferencia Mundial desarrolladas en Panamá fueron señaladas por Carlos Mansilla, secretario de Relaciones Internacionales de COOPERAR y representante ante la ACI, como acontecimientos relevantes para el fortalecimiento de la organización.
En su análisis, el dirigente valoró la continuidad de Ariel Guarco al frente de la entidad internacional y el respaldo obtenido durante el proceso electoral. La reelección del dirigente argentino para el período 2026-2030 fue interpretada como una señal de continuidad para la agenda del cooperativismo mundial.
La participación argentina en la agenda internacional
La delegación argentina tuvo una presencia destacada en las actividades desarrolladas en Panamá. Según Mansilla, la representación nacional permitió aportar perspectivas propias en diferentes áreas de trabajo.
Entre los espacios con participación argentina se encuentran las cooperativas de trabajo, las políticas de género, la vivienda y el consumo. También se destacó la presencia de dirigentes nacionales en los órganos sectoriales de ACI Américas.
La representación argentina incluye a Cristian Horton en la presidencia regional, Gisela Wild en el Comité de Género, Carlos Mansilla en el Comité de Vivienda y Nicolás Jacquet en el Comité de Juventud.
Esta participación expresa la diversidad de ámbitos en los que las organizaciones cooperativas desarrollan sus actividades y buscan incidir en las discusiones internacionales.
Un modelo que ofrece respuestas frente a la incertidumbre
La reflexión de Mansilla se desarrolla en un contexto internacional atravesado por conflictos armados, desigualdades y dificultades económicas. Frente a este escenario, el dirigente considera que el cooperativismo puede constituir una alternativa para construir relaciones económicas y sociales basadas en el cuidado de las personas y del ambiente.
Desde su perspectiva, la presencia de experiencias cooperativas en diferentes regiones del mundo demuestra que el modelo puede ofrecer soluciones concretas a las necesidades de las comunidades.
El representante argentino también puso el foco en la diversidad de realidades nacionales. Señaló que, incluso en contextos complejos, como los que atraviesan distintos países africanos, las cooperativas se presentan como una herramienta para abordar problemas productivos y sociales.
El papel de las políticas públicas
Uno de los ejes de la columna está relacionado con el vínculo entre el desarrollo cooperativo y las políticas de Estado.
Mansilla destacó que existen países donde la economía social y solidaria cuenta con programas públicos de promoción y acompañamiento. Como ejemplos, mencionó las políticas implementadas en Brasil y en la Unión Europea.
De acuerdo con su planteo, la existencia de instrumentos estatales de fomento puede contribuir a acelerar los procesos de desarrollo de las organizaciones cooperativas y ampliar su capacidad de impacto.
En contraste, señaló la necesidad de contar con políticas activas de promoción en el ámbito local, en un escenario donde las organizaciones deben sostener sus actividades y responder a demandas sociales crecientes.
La fuerza de la organización desde el territorio
La mirada planteada por el dirigente también reivindica el trabajo cotidiano de las cooperativas, independientemente de su dimensión económica o institucional.
En ese sentido, resaltó tanto el aporte de las grandes organizaciones como el de las entidades pequeñas, que desarrollan sus actividades en comunidades concretas y atienden necesidades de sus asociados y de la sociedad.
La cooperación, desde esta perspectiva, no se limita a los espacios de representación internacional, sino que se construye diariamente mediante la participación de quienes integran las entidades y aportan su trabajo.
El encuentro de la ACI en Panamá permitió, de esta manera, poner en común experiencias y desafíos del movimiento cooperativo global, al tiempo que renovó la expectativa de sus representantes respecto de la capacidad del sector para promover formas alternativas de organización económica.
La conclusión de Mansilla recupera la importancia de mantener activa la identidad cooperativa aun en tiempos de dificultades. Para el dirigente, la continuidad del compromiso colectivo constituye uno de los principales recursos del movimiento para afrontar los desafíos del presente y proyectar nuevas respuestas hacia el futuro.
Fuente: ANSOL –