La soja pierde poder adquisitivo: se necesitan más toneladas para comprar insumos clave
Por Administrator · · 6 min de lectura
El último informe Insumo-Producto de CONINAGRO reveló que la soja es el cultivo que mayor pérdida de poder adquisitivo ha sufrido en el último año, debido a la caída de los precios internacionales y al aumento en los costos de insumos fundamentales para la producción agropecuaria.
Más soja para comprar maquinaria, fletes y gasoil
Según el estudio, en enero de 2025 se necesitaron un 20% más de toneladas de soja para adquirir una cosechadora en comparación con enero de 2024. En números absolutos, un productor necesitó 1.650 toneladas de soja para comprar una cosechadora, lo que representa 270 toneladas más que el año anterior.
Si se amplía la comparación al promedio de los últimos cinco años, la pérdida de poder adquisitivo es aún mayor:
- 39% más de soja para una cosechadora.
- 42% más para una sembradora.
- 38% más para un tractor.
El aumento en los costos no se limita a la maquinaria. Los fletes y el gasoil también han encarecido notablemente en relación con la soja. En enero de 2025, los productores necesitaron 34% más de kilos de soja para pagar un flete y 40% más para comprar un litro de gasoil en comparación con el mismo mes del año anterior.
El fertilizante DAP mejora, pero sigue por encima del promedio histórico
El único insumo que mostró una leve mejora en la relación de intercambio con la soja fue el fertilizante DAP (fosfato diamónico). En enero de 2025, se necesitaron 2,9 kg de soja para comprar 1 kg de DAP, lo que representa una reducción del 6% respecto a 2024. Sin embargo, si se compara con el promedio de los últimos cinco años, el valor sigue siendo 14% superior, lo que indica que los costos para fertilizar los campos siguen elevados.
Excepciones: glifosato y valor de la tierra
No todos los insumos reflejan una pérdida de poder adquisitivo para la soja. El glifosato, un herbicida clave, bajó de precio a nivel internacional, lo que permitió que los productores necesitaran 34% menos kilos de soja para adquirirlo en comparación con enero de 2024, y 22% menos si se toma como referencia el promedio de cinco años.
Otro dato positivo se observó en el valor de la tierra. Para comprar una hectárea en enero de 2025, un productor necesitó 58,9 toneladas de soja, mientras que en enero de 2024 eran necesarias 61,4 toneladas. Esto representa una reducción del 4% en un año. Además, si se compara con el promedio de los últimos cinco años (65,2 toneladas), la caída es aún más significativa, con una mejora del 10% en la relación soja-hectárea.
Un escenario desafiante para los productores
El informe de CONINAGRO pone en evidencia las dificultades que enfrentan los productores sojeros, quienes necesitan cada vez más toneladas del grano para cubrir los costos de maquinaria, insumos y logística. La baja en los precios internacionales y la apreciación del tipo de cambio han jugado un rol clave en este deterioro del poder de compra.
En este contexto, los productores deberán evaluar estrategias para optimizar costos y mejorar la eficiencia productiva, mientras el sector agropecuario sigue atento a la evolución de las políticas económicas y su impacto en la competitividad del agro argentino.
4o El último informe Insumo-Producto de CONINAGRO reveló que la soja es el cultivo que mayor pérdida de poder adquisitivo ha sufrido en el último año, debido a la caída de los precios internacionales y al aumento en los costos de insumos fundamentales para la producción agropecuaria. Más soja para comprar maquinaria, fletes y gasoil Según el estudio, en enero de 2025 se necesitaron un 20% más de toneladas de soja para adquirir una cosechadora en comparación con enero de 2024. En números absolutos, un productor necesitó 1.650 toneladas de soja para comprar una cosechadora, lo que representa 270 toneladas más que el año anterior. Si se amplía la comparación al promedio de los últimos cinco años, la pérdida de poder adquisitivo es aún mayor: 39% más de soja para una cosechadora. 42% más para una sembradora. 38% más para un tractor. El aumento en los costos no se limita a la maquinaria. Los fletes y el gasoil también han encarecido notablemente en relación con la soja. En enero de 2025, los productores necesitaron 34% más de kilos de soja para pagar un flete y 40% más para comprar un litro de gasoil en comparación con el mismo mes del año anterior. El fertilizante DAP mejora, pero sigue por encima del promedio histórico El único insumo que mostró una leve mejora en la relación de intercambio con la soja fue el fertilizante DAP (fosfato diamónico). En enero de 2025, se necesitaron 2,9 kg de soja para comprar 1 kg de DAP, lo que representa una reducción del 6% respecto a 2024. Sin embargo, si se compara con el promedio de los últimos cinco años, el valor sigue siendo 14% superior, lo que indica que los costos para fertilizar los campos siguen elevados. Excepciones: glifosato y valor de la tierra No todos los insumos reflejan una pérdida de poder adquisitivo para la soja. El glifosato, un herbicida clave, bajó de precio a nivel internacional, lo que permitió que los productores necesitaran 34% menos kilos de soja para adquirirlo en comparación con enero de 2024, y 22% menos si se toma como referencia el promedio de cinco años. Otro dato positivo se observó en el valor de la tierra. Para comprar una hectárea en enero de 2025, un productor necesitó 58,9 toneladas de soja, mientras que en enero de 2024 eran necesarias 61,4 toneladas. Esto representa una reducción del 4% en un año. Además, si se compara con el promedio de los últimos cinco años (65,2 toneladas), la caída es aún más significativa, con una mejora del 10% en la relación soja-hectárea. Un escenario desafiante para los productores El informe de CONINAGRO pone en evidencia las dificultades que enfrentan los productores sojeros, quienes necesitan cada vez más toneladas del grano para cubrir los costos de maquinaria, insumos y logística. La baja en los precios internacionales y la apreciación del tipo de cambio han jugado un rol clave en este deterioro del poder de compra. En este contexto, los productores deberán evaluar estrategias para optimizar costos y mejorar la eficiencia productiva, mientras el sector agropecuario sigue atento a la evolución de las políticas económicas y su impacto en la competitividad del agro argentino. Fuente: Coninagro