Cooperativismo: una forma de organización que combina empresa, propiedad colectiva y gestión democrática
Las cooperativas forman parte de la vida cotidiana de millones de personas, aunque muchas veces esa vinculación pasa inadvertida. Servicios públicos, producción agropecuaria, consumo, trabajo, vivienda y crédito son algunos de los ámbitos en los que el modelo cooperativo desarrolla sus actividades. En Río Negro, el sector tiene además una presencia significativa, con cientos de entidades y miles de asociados.
Por Diego · · 4 min de lectura
El cooperativismo tiene una presencia mucho más extendida en la sociedad argentina de lo que suele percibirse. Desde los servicios esenciales hasta la producción de alimentos, pasando por el trabajo, la vivienda y el crédito, las cooperativas participan de numerosas actividades económicas y sociales.
Un ejemplo cotidiano puede encontrarse en la yerba mate: marcas como Playadito y Piporé son producidas por cooperativas. En Bariloche, por su parte, la distribución de electricidad está a cargo de la Cooperativa de Electricidad Bariloche. Son apenas dos ejemplos de un universo mucho más amplio.
La historia del movimiento cooperativo moderno suele situarse en el siglo XIX, con los llamados Pioneros de Rochdale, un grupo de trabajadores textiles de Inglaterra que se organizó para acceder a productos de calidad y mejores condiciones de consumo. Sin embargo, existen antecedentes de experiencias asociativas anteriores.
En 1895, la creación de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) permitió consolidar una organización destinada a promover y defender los principios del cooperativismo a nivel mundial. Desde entonces, el movimiento se expandió a numerosos países y sectores de la economía.
Empresas de propiedad colectiva
Uno de los aspectos centrales para comprender qué es una cooperativa consiste en diferenciarla de una entidad de beneficencia. Las cooperativas desarrollan actividades económicas, generan ingresos y deben garantizar la sustentabilidad de sus emprendimientos.
La particularidad está en su estructura de propiedad y en la forma en que se toman las decisiones. Según la definición de la ACI, se trata de asociaciones autónomas de personas que se unen voluntariamente para satisfacer necesidades económicas, sociales o culturales mediante una empresa de propiedad conjunta y gestión democrática.
En otras palabras, no se trata solamente de una empresa que busca generar un resultado económico, sino de una organización en la que sus asociados tienen participación en la propiedad y en las decisiones.
El cooperativismo abarca distintas actividades. Entre sus principales modalidades se encuentran las cooperativas de consumo, agropecuarias, de provisión de servicios, de servicios públicos, de crédito, bancos cooperativos, seguros, vivienda y trabajo.
El peso del cooperativismo en Río Negro
La presencia del sector adquiere una dimensión particular en Río Negro. De acuerdo con el relevamiento provincial El Cooperativismo Rionegrino en 10 Selfies 2026, citado por ANBariloche, la provincia cuenta con 475 cooperativas y 51 mutuales, que durante 2025 registraron una facturación superior a los $279.000 millones.
El mismo informe señala que Río Negro cuenta con aproximadamente 63 cooperativas cada 100.000 habitantes, frente a unas 40 por cada 100.000 a nivel nacional. Además, las cooperativas de servicios de la provincia reúnen a más de 150.000 asociados.
La distribución de las entidades también refleja las características productivas de cada región. En el Alto Valle tienen una fuerte presencia las cooperativas vinculadas con la actividad frutihortícola, mientras que en la Línea Sur cumplen un papel relevante en el sostenimiento de comunidades rurales.
En el conjunto provincial, las cooperativas de trabajo representan el 64,6% del total, según el relevamiento mencionado.
Cuando los trabajadores son también los dueños
Las cooperativas de trabajo presentan una característica particular dentro del universo cooperativo: sus integrantes son simultáneamente trabajadores y asociados de la entidad.
Esto significa que la relación entre las personas que integran la organización no se estructura a partir de un esquema tradicional de empleador y empleados. Los asociados aportan su trabajo y participan de la propiedad colectiva de la empresa.
La toma de decisiones constituye otro de los elementos fundamentales. Las cuestiones centrales son definidas por los asociados a través de la Asamblea, mientras que la administración cotidiana queda en manos de un Consejo de Administración elegido democráticamente.
Esta estructura requiere que quienes integran la cooperativa asuman un grado de participación y responsabilidad diferente al de una relación laboral convencional. La empresa pertenece al conjunto de sus asociados y su funcionamiento depende de las decisiones adoptadas colectivamente.
Un ejemplo de este tipo de experiencias es Evergreen English, una cooperativa de trabajo integrada por docentes de inglés de Bariloche, que permitió dar continuidad a un proyecto educativo con décadas de trayectoria luego del cierre de la institución que le había dado origen.
Una herramienta para organizar necesidades comunes
Más allá de las distintas actividades en las que intervienen, las cooperativas comparten una lógica basada en la asociación voluntaria, la propiedad colectiva y la gestión democrática.
Su desarrollo permite que grupos de personas puedan organizarse para responder a necesidades comunes y construir emprendimientos económicos sostenibles, ya sea en el ámbito del trabajo, los servicios, la producción o el consumo.
En un contexto de transformaciones económicas y laborales, el cooperativismo continúa presentándose como una alternativa de organización empresarial en la que la actividad económica se articula con la participación de sus asociados y con el desarrollo de las comunidades en las que las entidades están insertas.
Fuente: ANBariloche.