Un nuevo episodio de robo de transformadores de energía muestra la vulnerabilidad a la que están expuestas las distribuidoras cooperativas, agentes indispensbles para llevar luz a zonas rurales. Esta vez, le tocó a la Cooperativa de Servicios Públicos de Morteros que denunció la sustracción de dos transformadores eléctricos, uno en Colonia San Pedro y otro en Colonia Miramar informa Colsecor noticias.
Además del daño patrimonial a la cooperativa, de las consecuencias que trae para los usuarios y usuarias de la zona rural conectados a estos equipos, los robos representan un alto riesgo para quienes realizan la maniobra ilegal.
Joaquín Raspo, responsable del área de redes eléctrica de CoopMorteros, se mostró preocupado por el accionar en este tipo de delitos ya que "el método de robo tiene un riesgo eléctrico muy elevado. Este tipo de elementos debe ser manipulado por personal especializado", aseveró.
El robo de los dos transformadores ya fue denunciado por la cooperativa.
La sustracción de estos equipos para obtener cobre se ha convertido en una práctica habitual y afecta particularmente a las cooperativas como principales distribuidoras de energía rural.
También en Mendoza
Los robos de transformadores eléctricos y cobre son cada vez más habituales en las zonas rurales. Tal es así, que en un solo día a la Cooperativa de Electrificación Rural Alto Verde y Algarrobo Grande, provincia de Mendoza, le robaron tres artefactos de este tipo.
“Estamos en una situación siempre complicada con este tema, ya se lo hemos manifestado a la gente del EPRE (Ente Provincial Regulador Eléctrico) y al Ministerio de Seguridad”, explicó José Álvarez, presidente de la entidad y de la Federación de Cooperativas de ElectricIdad (FACE), en diálogo con el medio “Memo”.
Un nuevo episodio de robo de transformadores de energía muestra la vulnerabilidad a la que están expuestas las distribuidoras cooperativas, agentes indispensbles para llevar luz a zonas rurales. Esta vez, le tocó a la Cooperativa de Servicios Públicos de Morteros que denunció la sustracción de dos transformadores eléctricos, uno en Colonia San Pedro y otro en Colonia Miramar informa Colsecor noticias. Además del daño patrimonial a la cooperativa, de las consecuencias que trae para los usuarios y usuarias de la zona rural conectados a estos equipos, los robos representan un alto riesgo para quienes realizan la maniobra ilegal. Joaquín Raspo, responsable del área de redes eléctrica de CoopMorteros, se mostró preocupado por el accionar en este tipo de delitos ya que "el método de robo tiene un riesgo eléctrico muy elevado. Este tipo de elementos debe ser manipulado por personal especializado", aseveró. El robo de los dos transformadores ya fue denunciado por la cooperativa. La sustracción de estos equipos para obtener cobre se ha convertido en una práctica habitual y afecta particularmente a las cooperativas como principales distribuidoras de energía rural. También en Mendoza Los robos de transformadores eléctricos y cobre son cada vez más habituales en las zonas rurales. Tal es así, que en un solo día a la Cooperativa de Electrificación Rural Alto Verde y Algarrobo Grande, provincia de Mendoza, le robaron tres artefactos de este tipo. “Estamos en una situación siempre complicada con este tema, ya se lo hemos manifestado a la gente del EPRE (Ente Provincial Regulador Eléctrico) y al Ministerio de Seguridad”, explicó José Álvarez, presidente de la entidad y de la Federación de Cooperativas de ElectricIdad (FACE), en diálogo con el medio “Memo”. En ese sentido, Álvarez contó que se han “reunido con la gente de la comunidad y con el ministro de Seguridad, pero es algo increíble que no se puede cortar”, lamentó el dirigente. Además, el presidente de la cooperativa dijo que preveían “que podían robar algún transformador, pero robaron tres en lo que se refiere al área nuestra”, y agregó: “Ya no sabemos que poner, no sé qué más hacer”. Cabe destacar, que el valor de los artefactos robados oscila entre los 700 mil y 800 mil pesos cada uno. Además, el área de cobertura de dicha cooperativa abarca parte San Martín, Junín y Santa Rosa, alcanzando las 130.000 hectáreas, lo que complica de sobremanera las tareas de inteligencia para prevenir este tipo de hechos.
