La emblemática entidad láctea de Córdoba, cuna de “El Craikense” y referente del cooperativismo agroalimentario, cumple 100 años este 2026. Con actividades conmemorativas planificadas, la cooperativa renueva su compromiso con sus asociados y la comunidad.
La Cooperativa Agrícola Tambera de James Craik Ltda., una de las entidades lácteas con mayor trayectoria del país, se prepara para celebrar su centenario el próximo 21 de febrero, en un hito que reúne memoria, identidad y dinamismo productivo. Fundada en 1926 bajo el impulso de productores locales, la cooperativa se consolidó como un actor clave en la economía de su región y en la cadena agroalimentaria nacional.
Conocida popularmente por su marca “El Craikense”, la entidad ha trascendido generaciones y crisis económicas mediante un modelo basado en los principios cooperativos de solidaridad, democracia y ayuda mutua. Su presidente, Walter Biolatto, destacó que las celebraciones del centenario se enmarcan en una impronta “sencilla pero significativa”, con el objetivo de involucrar a quienes formaron parte de la historia de la cooperativa: socios, productores, trabajadores y ex colaboradores.
La conmemoración contempla un programa de actividades que incluirá charlas, capacitaciones y encuentros comunitarios que repasarán no solo los logros productivos, sino también la vigencia del cooperativismo como motor social y económico en James Craik y en las zonas aledañas. Según datos de la propia cooperativa, la entidad sostiene una estructura de trabajo con más de 74 empleados directos, además de numerosos puestos indirectos que contribuyen al tejido productivo local.
La historia de esta cooperativa refleja la transformación del sector lácteo argentino: desde su origen centrado en el acopio de leche cruda hasta convertirse en una entidad industrializadora con presencia en mercados regionales. “El Craikense” llegó a posicionarse como un producto reconocido por su calidad, integrando tecnología y procesos modernos sin perder su esencia asociativa.
Más allá de los desafíos económicos habituales —tales como el acceso al crédito y las fluctuaciones del consumo interno— la cooperativa ha sabido adaptarse, apoyándose en la fuerza colectiva de sus asociados. Ese arraigo territorial y esa vocación solidaria continúan siendo pilares de su gestión y una carta de presentación para enfrentar el futuro.
Hoy, cien años después, la Cooperativa Agrícola Tambera de James Craik no solo celebra una trayectoria que ha marcado a su comunidad, sino que renueva su compromiso con la sostenibilidad, la integración regional y la promoción de un modelo de economía social sólido y dinámico.
Fuente: FECOFE –
