Un mapa con identidad: así florecen las cooperativas culturales en la Argentina de 2025

En un contexto de creciente precarización laboral en el ámbito artístico y cultural, las cooperativas culturales argentinas no solo resisten, sino que amplían su alcance, profundizan su impacto territorial y consolidan nuevas formas de producción basadas en la autogestió…

lucas@mundo.coop · 2025-05-25 23:32:05

En un contexto de creciente precarización laboral en el ámbito artístico y cultural, las cooperativas culturales argentinas no solo resisten, sino que amplían su alcance, profundizan su impacto territorial y consolidan nuevas formas de producción basadas en la autogestión, la solidaridad y la creatividad colectiva. Según datos del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), actualmente existen más de 600 cooperativas culturales registradas en el país. Estas abarcan una diversidad de experiencias que van desde editoriales y centros culturales hasta productoras audiovisuales, grupos de teatro, radios comunitarias y colectivos de formación artística. En este ecosistema, cada iniciativa responde a una misma lógica: crear sin depender de la lógica del mercado, sostenerse desde la comunidad y construir identidad desde abajo. Una de las herramientas más innovadoras puestas en marcha para visibilizar esta realidad es el Mapa Federal de Cooperativas Culturales, una plataforma interactiva lanzada en 2024 por el INAES y la Secretaría de Cultura de la Nación. El mapa permite georreferenciar, explorar y conocer la labor de estas organizaciones a lo largo y ancho del país. Accesible públicamente en mapasinaes.gob.ar, se ha convertido en una referencia clave para investigadores, gestores culturales y políticas públicas. Eloísa Cartonera: literatura con corazón cartonero Pionera y símbolo del cooperativismo cultural, Eloísa Cartonera nació en 2002 en el barrio porteño de La Boca. Fundada en plena crisis, esta cooperativa editorial revolucionó el acceso a la literatura con una propuesta tan simple como transformadora: comprar cartón a precios justos, producir libros hechos a mano y distribuir cultura desde los márgenes. Con autores como César Aira, Ricardo Piglia y Washington Cucurto en su catálogo, Eloísa celebra en 2025 sus 23 años de trayectoria, con más de 110 títulos publicados y una red de lectores que se extiende desde Buenos Aires hasta Berlín. Universidades de todo el mundo estudian su modelo como caso de éxito de economía social, reciclaje y cultura popular. Centro Cultural de la Cooperación: arte, pensamiento y compromiso En plena Avenida Corrientes, el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC) es uno de los faros del cooperativismo cultural en el país. Fundado en 2002 por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, el CCC combina arte escénico, pensamiento crítico, investigación social y formación cultural. Con más de 120.000 visitas presenciales y virtuales en el último año, el centro también potenció su plataforma digital para asegurar el acceso federal a su propuesta. Desde obras de teatro hasta ciclos de cine y seminarios, el CCC sigue demostrando que la cultura cooperativa no solo entretiene: también transforma. Abarajala: una sala propia en el interior entrerriano En Viale, una localidad entrerriana de poco más de 10.000 habitantes, la cooperativa Abarajala logró en 2025 un hito sin precedentes: construir la primera sala de teatro cooperativa del departamento Paraná Campaña. Lo hizo con el apoyo del Instituto de Promoción de Cooperativas y Mutualidades de Entre Ríos, que otorgó un subsidio de $5 millones. Equipamiento técnico, talleres artísticos y una programación accesible con perspectiva comunitaria hacen de Abarajala una experiencia replicable en todo el país, demostrando que la cultura también florece lejos de los grandes centros urbanos. La Hormiga Circular: Patagonia viva y cooperativa En Villa Regina, Río Negro, La Hormiga Circular lleva casi cuatro décadas articulando arte, docencia y comunidad. Fundada en 1987, esta cooperativa cultural patagónica impulsa teatro, formación musical y redes de cultura comunitaria. Este año, fue una de las promotoras del programa provincial de cooperativas culturales lanzado por la Subsecretaría de Cultura de Río Negro. La iniciativa brinda capacitación, financiamiento y acompañamiento técnico a nuevos proyectos culturales autogestionados, fortaleciendo el entramado sociocultural de la región. Voces libres: la resistencia cultural en el aire En Mar del Plata, Radio Residencias FM 96.5 transmite desde 2007 con una grilla autogestionada que combina cultura, información, memoria y música independiente. Con alcance por FM y streaming, su modelo cooperativo garantiza pluralidad y participación ciudadana en la comunicación. Otras emisoras como FM La Tribu y Radio Gráfica en el AMBA también son referentes de este movimiento, demostrando que el cooperativismo también encuentra en el aire un canal de expresión y resistencia. Una red en expansión El crecimiento del sector no es aislado ni espontáneo. Encuentros como “Cultura Cooperativa 2023”, organizado por la Red Federal de Cooperativas Culturales en Rosario, reflejan la consolidación de una red diversa y federal. En aquel evento, más de 40 cooperativas culturales de todo el país compartieron experiencias, propuestas y estrategias de fortalecimiento mutuo. Además, el trabajo conjunto entre INAES, cooperativas y organismos culturales permitió no solo la creación del mapa federal, sino también el diseño de políticas públicas específicas para el sector cultural cooperativo. Estas acciones responden a una premisa clara: democratizar la cultura, descentralizar el acceso y reconocer a las cooperativas como actores estratégicos. Más que arte: identidad y comunidad En un país atravesado por desigualdades y crisis recurrentes, las cooperativas culturales emergen como espacios de creación, contención y transformación. Generan empleo, promueven la inclusión, descentralizan la producción artística y fortalecen el tejido social. Mientras las grandes plataformas concentran audiencias y contenidos, las cooperativas culturales ofrecen algo que ningún algoritmo puede reproducir: identidad, pertenencia y humanidad. Son, sin dudas, una de las claves para construir un futuro cultural más justo, diverso y cooperativo. Fuente: Ansol