Frente a la desregulación, las cooperativas eléctricas se reorganizan para defender su rol en el mercado
Un grupo de distribuidoras cooperativas impulsa la creación de una Sociedad Anónima para sostener su presencia en la compra mayorista de energía y evitar quedar marginadas en un escenario de liberalización. Ante el avance de políticas que promueven la apertura total del …
Un grupo de distribuidoras cooperativas impulsa la creación de una Sociedad Anónima para sostener su presencia en la compra mayorista de energía y evitar quedar marginadas en un escenario de liberalización. Ante el avance de políticas que promueven la apertura total del mercado eléctrico, las cooperativas del sector comienzan a ensayar nuevas formas de organización para proteger su sostenibilidad y capacidad operativa. Un conjunto de cooperativas de distribución eléctrica, nucleadas en la Federación Argentina de Cooperativas Eléctricas (FACE), se encuentra en pleno proceso de conformación de una Sociedad Anónima que les permita operar como comercializadoras mayoristas de energía. Este movimiento no es menor. En el contexto actual, marcado por el Decreto 450 del Poder Ejecutivo Nacional —que sienta las bases para una mayor desregulación del sistema eléctrico argentino—, las cooperativas advierten que deben adaptarse rápidamente para no ser arrastradas por las fuerzas concentradoras del mercado. La figura societaria elegida les abre una vía legal para intervenir como actores comerciales, más allá de las limitaciones que impone su estructura jurídica tradicional. La iniciativa reúne inicialmente a 19 cooperativas de diferentes provincias del país —entre ellas Gualeguaychú, Armstrong, Comodoro Rivadavia, Río Grande y Villa Lía— que ya operan en el mercado mayorista. El objetivo es claro: sumar volumen, generar escala y competir en mejores condiciones frente a los grandes operadores privados, en un terreno donde las reglas tienden a favorecer a quienes poseen músculo financiero y capacidad de lobby. “Esta es una herramienta para defender a las cooperativas en un mercado que se vuelve cada vez más hostil para los pequeños distribuidores”, aseguran desde FACE. La Sociedad Anónima actuará como canal conjunto para la compra de energía, buscando negociar precios más accesibles y garantizar continuidad operativa. Más allá del desafío técnico y legal que implica la creación de una nueva figura societaria, los referentes del sector reconocen que también habrá tensiones políticas. Algunas provincias, como Córdoba o Santa Fe, mantienen estructuras donde las cooperativas adquieren la energía directamente de las distribuidoras estatales, lo que podría entrar en colisión con el nuevo esquema. Sin embargo, la consigna es clara: organizarse para no quedar afuera. En un escenario que redefine las reglas de juego del sistema eléctrico nacional, las cooperativas buscan reconvertirse sin abandonar sus principios. Con esta estrategia, no sólo se preparan para competir, sino también para preservar su misión histórica: garantizar el acceso equitativo y federal a la energía.