Becarios vascos en Macachín: un puente entre cooperativismo y cultura
El espíritu cooperativo y la identidad vasca se fusionan en Macachín, donde tres jóvenes becarios del programa Global Training del Gobierno del País Vasco han llegado para desarrollar proyectos en las cooperativas de la localidad. Durante seis meses, trabajarán en iniciat…
El espíritu cooperativo y la identidad vasca se fusionan en Macachín, donde tres jóvenes becarios del programa Global Training del Gobierno del País Vasco han llegado para desarrollar proyectos en las cooperativas de la localidad. Durante seis meses, trabajarán en iniciativas estratégicas junto a Cosma y Atreucó Cooperativa Agropecuaria, aportando su formación en liderazgo, innovación y marketing. Cooperativismo en acción Los becarios, seleccionados entre miles de postulantes al programa que anualmente financia 500 jóvenes profesionales, ya están inmersos en sus tareas. Ion Jayo Guirao (Eibar), Álvaro (Bilbao) y María (Rentería) destacan la oportunidad única que tienen de interactuar directamente con gerentes y dirigentes, algo que en grandes empresas sería impensado. “En Cosma, estamos enfocados en proyectos internos que mejoren los servicios a la comunidad. En Atreucó, trabajamos en un plan estratégico que redefina funciones y genere nuevas oportunidades para los asociados”, explicó Ion. Más allá del aporte técnico, los jóvenes enfatizan la importancia del intercambio cultural y generacional. “Aportamos una mirada distinta y joven, pero también aprendemos sobre la realidad local, sus costumbres y su gente”, subrayaron. Un recibimiento cálido y familiar Lejos de casa, pero sintiéndose en familia. Así describen su experiencia en Macachín. Desde el primer día, los becarios fueron abrazados por la comunidad, que les ha mostrado su hospitalidad con invitaciones a eventos, reuniones y hasta una boda vasca, donde pudieron compartir bailes y música tradicional. “La comunidad vasca local me ha hecho sentir como en casa, a pesar de estar a 12.000 kilómetros”, expresó emocionado Ion. El vínculo con su identidad se fortaleció aún más al descubrir inscripciones en euskera en el Centro Vasco, e incluso tener la oportunidad de hablar su lengua materna con personas del lugar. A este recibimiento se sumaron costumbres bien argentinas: mate, asados y hasta fernet, además de un clima que contrastó con el frío del País Vasco. “Apenas llegamos, en la piscina ya se nos acercó gente a darnos la bienvenida. La calidez humana aquí es increíble”, contaron. Un intercambio que deja huella El paso de estos jóvenes por Macachín no solo representa una oportunidad de crecimiento profesional, sino también un puente que refuerza los lazos históricos entre la comunidad vasca y el cooperativismo argentino. Al finalizar su estadía, esperan haber dejado su granito de arena en las cooperativas que los recibieron y llevarse consigo el aprendizaje de una experiencia única.